MM y MARTIN DUFRASNE

Movimiento plástico | Centro Histórico, Ciudad de México | 22 de diciembre, 2008

POR LIZETH GAMBOA Y ALDO MARTÍNEZ

Fuimos citados al taller en el salón de San Carlos a las 5 pm. La meta era realizar una intervención pública en el Centro Histórico. Nadie sabía qué esperar, pues para esas fechas decembrinas estaba invadido de arbolitos de Navidad, lucecitas, novedosos cuan inútiles productos y una visión surrealista en medio de la plancha del Zócalo: una pista de hielo gigante.

Empezamos a discutir sobre el uso que el gobierno local le estaba dando al espacio público del Centro en esas fechas, y sobre las políticas de diversión y entretenimiento populares promovidas desde el poder, que no respondían más que a sus propias necesidades e ideas de espectacularidad. Su lógica dicta que algo es mejor mientras más caro, más grande y más absurdo.

En este tren de pensamiento tuvimos varias ideas para la intervención, pero había poco tiempo para trabajar en la pieza y un presupuesto muy reducido. Así que quedamos en reunirnos al día siguiente ya con ideas concretas.

Era fecha en que el tema más sonado en los medios de comunicación era la inminente crisis mundial y los esfuerzos de los gobiernos por combatirla. A pocos días de Navidad, se sentía mucha tensión en el ambiente, se hablaba también de despidos masivos en varios países y un sin número de cosas deprimentes. Sin embargo, los ríos de gente para hacer sus compras no disminuyeron ni un poco, como tampoco disminuyó la publicidad que los incitaba al consumo y al desperdicio. De aquí surgió la idea para la pieza que finalmente realizamos.

Nos dimos cuenta que en la mayoría de nuestras casas teníamos almacenadas cientos de bolsas de plástico derivadas de todas las compras familiares. Así que llenamos el taller de esas bolsas de todos colores y tamaños. Nos tomó un día de trabajo agrupar las bolsas por tamaño y color, y otros tres unirlas por medio de prensas de calor, en jornadas de 11 am a 6 pm, en las que siempre hubo gente trabajando, salvo a la hora de comer. Martin resultó ser un excelente maestro. Siempre dispuesto a la retroalimentación, nos ponía atención y escuchaba nuestras aportaciones. Trabajar con él fue muy fácil y fluido, ya que toma muy en serio tanto al trabajo como a

nosotros. Lo pudimos notar porque siempre era el primero en llegar, se iba hasta la hora de cerrar el taller, trabajaba tantas horas como todos nosotros, platicaba en casi perfecto español, se reía y bebía cerveza en los descansos.

Así pasaron las horas y los días de unir parches de plásticos de colores hasta que obtuvimos una enorme bolsa de bolsas, la cual era del doble del tamaño del taller, suficiente para acoger a los más de 20 participantes de la pieza.

El día de la acción hicimos un recorrido que empezó en República de Guatemala y terminó en el cruce de Corregidora con Circunvalación. Ahí nos quitamos la bolsa

del hombro e hicimos un churro al que nos sujetamos, lo llevamos de regreso a la vecindad del Antiguo Dormitorio de Monjas y ahí lo colgamos de los barandales del tercer piso, a modo de lona para cubrir todo el patio. Fue hasta ese momento que nos dimos cuenta de las verdaderas dimensiones de la bolsota y del trabajo que realizamos.

Martin Dufrasne (Montreal, Canadá, 1967). Desde hace más de diez años realiza una investigación artística interdisciplinaria. A través de sus obras cuestiona los conceptos de valor, plasticidad y compromiso, mediante una lógica basada principalmente en el desplazamiento, el intercambio y el desvío. Además aborda temas de identidad, relación y colectividad. Sus instalaciones, maniobras y performances se han presentado tanto en Quebec como en el extranjero. En paralelo a su práctica individual, desde 1998 trabaja a dúo con el artista Carl Bouchard en instalaciones, fotografías y perfomances.